La Informática Educativa es una disciplina que
estudia el uso, efectos y consecuencias de las tecnologías
de la información y el proceso educativo. Esta disciplina
intenta acercar al aprendiz al conocimiento y manejo de modernas
herramientas
tecnológicas como el computador y de cómo el
estudio de estas tecnologías contribuye a potenciar y
expandir la mente, de manera que los aprendizajes sean más
significativos y creativos. La aplicación racional debe
ser aplicada por el alumno en dicho proceso computacional.
[1]
Este artículo analiza la propuesta de la
informática educativa optimista desde la perspectiva de la
filosofía de la tecnología y las
propuestas epistemológicas que la sustentan. El autor no
se opone a la introducción de la computadora
en el sistema educativo, pero sí cuestiona aquella
perspectiva profética que considera que la
inclusión de la computadora en
el aula es la única vía para resolver el problema
de la calidad de la
educación. [2]
En la actualidad, se habla mucho contra el sistema de
enseñanza tradicional, el cual, es
catalogado de racionalista, formal y conductista. Sus principales
defectos parten de una educación memorística, en la
que el niño y el adolescente asumen una actitud pasiva
ante el aprendizaje.
El maestro se convierte en un transmisor de conocimiento, y el
sistema, en el que funciona resulta autoritario, pues se orienta
en una sola vía. Frente al sistema tradicional surgen
nuevas propuestas teóricas y metodológicamente
alternativas, que tienden a modificar la situación:
escuela activa, constructivismo e
informática educativa, entre otras. De esta variedad de
posiciones, interesa aquí la informática educativa,
especialmente la postura que sostiene sus fuentes
epistemológicas en la inteligencia
artificial (IA), la teoría
cognoscitiva de Piaget y el
constructivismo. La informática educativa no representa
una posición conceptual homogénea; sin embargo, la
tendencia a estudiar tiene su inspiración en Seymort
Papert.
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